Debido a sus alcances de flujo extremadamente finos y a su variedad de tamaños de partículas y de formas, la Diatomea hace el trabajo de filtración en forma completa por si sola. No se requieren productos químicos coagulantes. Lo que es mas, los filtros de arena cuidadosamente operados aun utilizando coagulantes, rara vez dan la extremadamente alta claridad y brillo obtenidos con Diatomea.
Muchos industriales que poseen tratamientos de agua con filtros de arena han instalado filtros Diatomea para dar un pulido final al agua pasada por aquellos.
La Diatomea retiene la mayoría de las amebas, algas, bacterias e impurezas, de las que aquellas se alimenta. De por si sola la Diatomea puede quitar organismos resistentes al cloro, que son los causantes de la "picazón del nadador".

El primer uso conocido de diatomeas en la filtración de aguas para piletas de natación, fue en la industria cinematográfica, a comienzos de 1930. El proceso convencional de floculación y filtración por filtros de arena no clarificaba el agua lo suficiente como para permitir la obtención de películas sonoras, claras y nítidas bajo el agua. Se instaló entonces un filtro que empleaba diatomeas , el que abrillanto el agua hasta el punto de tener que agregarse azul en pasta para poder fotografiarla.